miércoles, 10 de julio de 2013

Un sólo camino


“Dicen que los objetos siempre regresan a sus dueños cuando son prestados”. Me contó esto cuando lo conocí. En nuestra primera despedida, me puso su bufanda y me pidió que recordara lo que dijo. Paso mucho tiempo antes de que nos volviéramos a ver. Conversamos por un largo rato y tomamos café. Nos volvimos a ver ocasionalmente, pero mis maletas ya estaban hechas. Nuestro tercer encuentro fue en el camino, sólo me grito: “Hola, espero volver a verte”. Su recuerdo fue olvidado entre mudanzas, hasta que una tarde alguien gritó a mi espalda: “Tú tienes algo mío”.

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