Diario de Gaya.
Octubre 24, 3051
Es de noche. ¿Escribo esto
con la esperanza de regresar con vida? Ya son 26 días de estar en Gaya y sólo
sobrevivimos cinco de los tripulantes. Los síntomas fueron confusos; primero se
presentaba una arrebatada euforia por lo que había visto: colores, armonía,
libertad. No tenían comparación según las descripciones. Pero, tras la segunda,
y en algunos casos cuarta expedición, las descripciones cambiaban a grotesco,
visceral y sádico. Venía la muerte. En todos los casos: Suicidio. Parecía que El pensamiento se acumula en
ellos. “¿Por qué viven aún?” me dijo el último explorador al regresar. Se agota
nuestro tiempo y continuamos sin descubrir su enigma de sobrevivencia. Me llegó
El pensamiento…Temo ser descubierto, he dañado la nave y
nos quedaremos.