miércoles, 10 de julio de 2013

Diario de Gaya. Octubre 24, 3051

Es de noche. ¿Escribo esto con la esperanza de regresar con vida? Ya son 26 días de estar en Gaya y sólo sobrevivimos cinco de los tripulantes. Los síntomas fueron confusos; primero se presentaba una arrebatada euforia por lo que había visto: colores, armonía, libertad. No tenían comparación según las descripciones. Pero, tras la segunda, y en algunos casos cuarta expedición, las descripciones cambiaban a grotesco, visceral y sádico. Venía la muerte. En todos los casos: Suicidio.  Parecía que El pensamiento se acumula en ellos. “¿Por qué viven aún?” me dijo el último explorador al regresar. Se agota nuestro tiempo y continuamos sin descubrir su enigma de sobrevivencia. Me llegó El pensamiento…Temo ser descubierto, he dañado la nave y nos quedaremos.


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