Perspectiva
Veo
la luz que traspasa el vaso. Las voces se escuchan en distintos tonos. “La nada
es el infinito de su presencia”. Abrimos otra botella. Ningún vaso vacío. Estoy
quieto observando sus manos. Se mueven como danzantes excitados por el sonar de
los tambores. “Vela es una puta”, dicen a su oído, su Ello desdoblado en otra. Una mujer
cristalina abraza a un hombre. “Espero que se muera”. Bajamos las escaleras.
— Ana,
deja de dar vueltas en las escaleras.
—Tú ni me ayudas. Eres una culera.
Volvemos a pasar por el faro
que tintinea una mirada. El espejo vuelve a hacer la extraña señal. Seguimos
bajando.
— Ana, deténte —. Abrimos la
puerta. Una cama amarilla y una blanca en la que se lee Dimmak, la mujer del
espejo abraza al hombre. Los observo.
— Ana, no te voy a besar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario